Lala & Esteban, los nuevos coequiperos de la ruta

Por: Liliana Montejo

Hoy tengo la oportunidad de acompañar a mi mejor amiga a celebrar, con ella, uno de los momentos más importantes en la vida, ese momento en que se toma la decisión de escoger el que será su compañero inseparable y empezar a recorrer esa maravillosa ruta que se llama vida en pareja; desde ahora no son Esteban y Lala, son coequiperos.

Lo que viene no es un sprint, es un gran fondo, pero sin duda vienen bien preparados. Y como gregaria de esta relación, he sido testigo de que han tenido un excelente entrenamiento en ese simulador llamado noviazgo, pedaleando las situaciones de convivencia con respeto, apoyo mutuo y mucho amor.

En el ciclismo, el matrimonio es como salir a la vía, donde se disfruta más el paisaje y la brisa, pero donde también habrá uno que otro bache y se tendrán que esquivar algunos obstáculos. Desde ahora van a disfrutar mucho mas de construir cada proyecto juntos, muchas cosas se les van a hacer más fáciles trabajando en equipo, aunque también van a tener que hacer algunas renuncias y ser muy pacientes el uno con el otro. Pero no se preocupen, para eso son los piñones complementarios.

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Igual que una relación de marchas, donde el plato y el piñón se ajustan para facilitar el recorrido dependiendo el terreno, a partir de hoy las decisiones que se tomen en pareja pueden ser ajustadas de tal forma que los diferentes caminos de la vida se disfruten al máximo.

Estoy segura de que esa ruta estará llena de momentos de felicidad, donde todo saldrá como lo han soñado, y ese terreno plano donde el plato esté grande y donde el piñón gira a sus máximas revoluciones, es la oportunidad para recargar energías, mediante rituales, celebraciones, detalles y, lo más importante, una hidratación de la relación segundo a segundo.

Y no faltará el repecho… llegarán terrenos y trayectos un poco más complejos, pero con seguridad, con buena comunicación, los esperará un premio de montaña y cuando todo pase, sabrán que se trataba de una meta volante, y que juntos, manteniendo la cadencia, lograron alcanzar esa cima con mayor esfuerzo.

Si los coge la noche y todavía se siente un TIC TIC TIC de la cadena cruzada, un leve movimiento de plato o piñón serán suficiente para que, al otro día, el mecanismo amanezca ajustado.

Y no se preocupen, hoy todas las personas que los estamos acompañando nos convertimos en gregarios, mecánicos y masajistas, que cuidaremos el entorno y nos encargaremos de brindarles herramientas que les ayuden a recorrer cada una de las etapas.

Quiéranse, hablen, respétense y apóyense en la ruta, así es como más se disfruta

Desde hoy son más que Esteban y Lala.. son coequiperos

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