Luchar contra el reloj y no ser esclavo de él 

esclavo del reloj

Por: Felipe Benavides Senior

Ser ciclista aficionado es vivir en un proceso de metamorfosis propia en el que sabes que sufrir es un elemento tan propio de ciclismo, que más allá del ácido láctico sobre tus piernas significa que estás progresando. Y aunque es común ver cada vez más en las grupetas la frase de: “sino duele, no sirve”, para mí la magia está en luchar contra el reloj y no ser esclavo de él durante las salidas en bicicleta de ruta.

Como todo en la vida, lo que no se mide no se mejora y cuando compras un ciclocomputador o usas aplicaciones como la popular Strava y Garmin Connect, tus entrenamientos empiezan a ser distintos. Ya tienes en cuenta el desnivel promedio, la frecuencia cardiaca media, las zonas de entrenamiento y los segmentos clave. 

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Todo lo anterior hace parte de tu evolución cuando te das cuentas de que ese repecho que te daba duro, ese que lo agarrabas asfixiado o a poca cadencia, ya se vuelve tu punto a favor y cuando acabas la ruta ves como mejoraste en ese puerto de 17 kms, más de dos minutos respecto al mejor guarismo. 

Incluso, hay momentos en el que determinados tiempos dan un cierto estatus, son una credencial que te hace sentir que estás a un nivel respetable, que tus números avalan que puedes rodar a tope con varios grupos porque ya subes una cuesta en menos de determinado tiempo, y así pierdas forma, el registro queda vigente para siempre, lo que indica que en algún momento tuviste un gran nivel. 

Es normal que en este viaje de ciclista aficionado se vean diversas conductas, unas veces sabes que tu cuerpo está bien y sigues esa rueda que pasó por tu lado para ver hasta dónde puedes llegar. 

La magia de las grupetas de ciclismo

Hay ocasiones en las que alguien de tu grupo ataca y quieres seguirlo, pero también hay otras que vas al ritmo de tu compañero o que los otros van a tu ritmo; aunque estamos en un deporte individual, algo que tiene magia en las salidas son esas charlas de la vida entre bielas. 

Cuando hablaba de luchar contra el reloj y no ser esclavo de él, lo decía en nombre propio al considerar que son más las veces que estoy al ritmo del grupo que buscando realizar récords personales que entren a la “egoteca”, incluso porque en la mayoría de mis salidas no persigo batir mis propios registros. Me gusta hacerlo cuando estoy solo y puedo ir a mi ritmo.

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He aprendido a que es el balance lo que me hace disfrutar de las salidas en bicicleta: mejorar mis registros, pero también disfrutar del viaje, mirar la naturaleza, conversar, tener ese desayuno distinto, incluso conocer otros sitios a los que nunca he ido y a los que me llevan las piernas. 

 

mujeres en bicicleta de ruta

Aún estoy lejos de llevar un Excel con mis registros y de ver cómo bajo minutos en los segmentos, o si debo hacer una dieta estricta para bajar de peso y estar aerodinámico para escalar. Menos, cambiar de bicicleta porque hay más gramos en una que en otra. 

Para mí sentirme profesional del ciclismo aficionado es madrugar los fines de semana, entrenar cardio durante la semana y participar en algunas carreras para disfrutar como pocas veces en el año de marchar por la mitad de la vía sin mirar atrás ante el peligro de un vehículo.

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